No me mires, al menos hoy, que tengo los ojos cansados y la
voz quebrada.
No me mires, al menos ahora, que llevo las manos cenicientas y
la nariz congelada.
No me mires, al menos en este camino, que mis alas están
sucias, y mis pies ya no saben caminar.
No me mires, que yo no puedo mirar.
No ves, que estoy cansada. Que de tanto caminar, ya no recuerdo a
dónde iba.
Por favor, no me mires. No quiero me veas así, el mundo es tan
grande, yo me siento tan pequeña. Me asustan los vaívenes, me duelen las
palabras dichas y las por decir.
Tengo un miedo pequeño, y no quiero que me
veas llorando, porque ya no sé como no llorar, ni sé porque lloro.
Tengo frio, ya perdí la cuenta del tiempo que llevo caminando por estas calles
invernales, en donde la vida sigue, y yo camino. Mi abrigo ya no me abriga,
olvidé traer guantes, y la neblina se va haciendo espesa.
No me mires, hay tan poco que ver.
El sol no salió hoy día, y yo me quedé sin abrigo, mis
zapatos están húmedos.
No me acuerdo, tengo tan mala memoria, perdóname, no
recuerdo.
¿Te conocí alguna vez?
Mi vida gira tan aprisa, pero a veces
siento que se demora tanto.
Soy tantas mujeres, que no recuerdo cuál de todas
te pudo conocer un día impreciso.
No me mires ahora, que yo no recuerdo cómo mirarte.
¿Fue amor, fue ternura, fue amistad, fue compañía, fue locura, fue
tristeza, fue dolor? No sé como fue que miré.
Salí a caminar buscando a
alguien, ya no recuerdo a quien, quizás eras tú, pero cómo recordar.
Mira, cargo con esto, ¿te suena familiar?
No sé si te quise, he querido a tantos
hombres, ninguno ha sobrevivido a mi olvido.
Me duele tanto la perdida, que
olvido los nombres, así duele menos, ¿sabes?
No fueron malos hombres, no
fueron culpables tampoco, sólo…sólo no perduraron.
No, el amor no he olvidado, aún se amar. Pero el miedo que llevo es el miedo a no encontrar a quien me quiera amar también.
No lloro por ninguno, lloro por todos, lloro
por todas las mujeres que he sido.
No me mires, duele mucho mirarme. Créeme,
no hay quien no se haya asustado al verme, no sé qué tendré, pero a mi misma me
asusta. Quizás siento mucho, quizás pido mucho, quizás soy demasiado.
No, no me mires. Sigue caminando, olvídame a mi también. No soy buena en esto, nunca he entendido de amor.
No vengas a mí, yo ya no sé cómo ir trás de ti. Necesito
seguir caminando, comprar rosas azules a esa mujer que está todas las tardes en
esa esquina. No quiero que me mires ahora, ahora que yo ya no quería mirar a
nadie.
No me mires, no me encuentres, no me busques, no me ames. Yo no puedo,
hoy no.
No me mires, no quiero que me hagan más daño. Y no me mientas, el
amor hiere.
Yo llevo mi corazón en mis manos, míralo, está amortajado. Voy
buscando aire y sal para su herida, no me hagas mirarte, que podría querer
regalártelo, y querer amarte.
Y entonces, tú no podrás prometerme quedarte,
ni no herirme. Yo se que así será, y hoy no puedo.
No me mires, que yo aún
tengo que sanar mi cuerpo.
No, no me digas que podrás curarme, soy ya la que
tengo que aprender a sanarme.
Suelta mi mano, no ves que puedo terminar en
tus brazos.
Házlo por mi, yo necesito seguir caminando, si en otra esquina
nos volviésemos a encontrar, mírame, porque yo te miraré,
pero hoy no me
mires.
No hay comentarios:
Publicar un comentario